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vineri, 14 august 2009

Povestea Genovevei de Brabant

Pentru ca am observat ca multa lume cauta pe blogul meu informatii despre Genoveva de Brabant, a carei viata poate fi considerata un fel de melanj intre povestea Albei ca Zapada, dar fara cei sapte pitici, doar cu pruncul ei, numit de Sadoveanu "Maria Sa Puiul Padurii" si "Othelo" al lui Shakespeare (in sensul ca si aici eroina este victima unui slujitor intrigant si rauvoitor) am apelat iar la sursele de informare dragi mie, Gugal si Wikipedia, unde am gasit urmatoarea Legenda, pe care o voi copia in engleza si apoi o voi traduce, pt ca in romana exista doar un "ciot" (schita ar fi fost mai potrivit si ar fi sunat mai bine):

Her story is a typical example of the widespread tale of the chaste wife falsely accused and repudiated, generally on the word of a rejected suitor. Genovefa of Brabant was said to be the wife of the palatine Siegfried of Treves, and was falsely accused by the majordomo Golo. Sentenced to death she was spared by the executioner, and lived for six years with her son in a cave in the Ardennes nourished by a roe. Siegfried, who had meanwhile found out Golo's treachery, was chasing the roe when he discovered her hiding-place, and reinstated her in her former honour.
Her story is said to rest on the history of Marie of Brabant, wife of
Louis II, Duke of Bavaria and Count Palatine of the Rhine. Marie of Brabant was suspected of infidelity and subsequently tried by her husband, found guilty and beheaded on the 18 January 1256. When the verdict was shown to be mistaken, Louis had to do penance for the beheading. The change in name from Marie to Genevieve may be traced back to a cult of St Genevieve, patroness of Paris.
The Genevieve tale first obtained wide popularity in L'Innocence reconnue, ou vie de Sainte Genevieve de Brabant (pr. 1638) by the
Jesuit René de Cerisiers (1603-1662), and was a frequent subject for dramatic representation in Germany.

Povestea ei este exemplul tipic al istoriei f raspandite a sotiei caste acuzata pe nedrept si repudiata, de obicei pe baza marturiei unui pretendent respins. Se spune ca Genoveva de Brabant ar fi fost sotia contelui Siegfried de Treves, si a fost acuzata pe nedrept de majordomul Golo. Condamnata la moarte, a fost crutata de calau si a trait sase ani in Ardeni intr-o pestera, impreuna cu fiul sau, fiind hraniti de o porumbita. Contele, care intre timp aflase de tradarea lui Golo, vana porumbita si astfel i-a gasit ascunzatoarea, reinstaurand-o in pozitia onorabila cuvenita.
Povestea ei se spune ca se bazeaza pe istoria Mariei de Brabant, sotia lui Ludovic al II-lea, Duce de Bavaria si Conte Palatin al Rinului. Maria de Brabant a fost banuita de infidelitate, judecata de sotul ei, a fost gasita vinovata si a fost decapitata in 18 ianuarie 1236. Cand s-a dovedit ca verdictul a fost gresit Ludovic a trebuit sa faca penitenta pt decapitare. Schimbarea numelui Maria in Genoveva s-ar datora cultului Sfintei Genoveva, patroana Parisului.
Popularitatea istoriei s-a datorat mai intai cartii "Inocenta recunoscuta" sau "Viata Sfintei Genoveva de Brabant" (inainte de 1632), scrisa de iezuitul Rene de Cerisier (1603-1662) si a facut subiectul a numeroase opere in Germania.

Las cititorilor de engleza bucuria de a descoperi si alte variante, existente tot in acelasi articol.

Am gasit si povestea in spaniola, in Biblioteca pt copii, redau mai jos primul capitol, in care e descrisa frumusetea, harnicia si intelepciunea Genovevei, ca si despartirea sfasietoare de parinti dupa nunta cu Siefried si prezicerea cam ciudata pe care o face un batran preot. dar las pe capsunari sa-l traduca.

GENOVEVA DE BRABANTE

POR CRISTÓBAL SCHMID

I

Genoveva se casa con el conde Sigifredo.

La aurora del Evangelio comenzaba a iluminar con su luz fraternizadora a Alemania, que entraba en un nuevo período de dicha y prosperidad, al dulcificarse las costumbres de sus naturales con el contacto de los primeros propagadores del cristianismo entre los germanos ; el suelo, hasta entonces inculto y esteril, recibía también de mano de sus primeros cristianos una labor fecunda, que, insensiblemente, iba convirtiendo en ricos
campos productivos y en jardines llenos de florea los extensos y sombríos bosques de la Germania.
Este notable progreso llenaba de satisfacción a la mayor parte de los señores alemanes, que eran los primeros en reconocer y
acoger favorablemente la benéfica influencia de la nueva doctrina.
Por esta época, es decir, hace ya muchos siglos, vino al mundo 'Genoveva, hija del duque de Brabante, gran señor a quien todo el
mundo admiraba, tanto por su intrepidez y atrojo en los combates, como por sus generosos sentimientos, su incorruptible justicia
y su amor al prójimo, cualidades que adornaban igualmente a su esposa la duquesa, hasta' el punto de que podía, decirse de ellos
que eran dos cuerpos y un alma. Puede deducirse de aquí la educación que recibiría Genoveva, que era su hija única, y a la que
amaban con una ternura inefable, Mostró ésta, desde su más tierna infancia, una clara inteligencia, un corazón noble y sensible, y un carácter poco común, por la mansedumbre,
modestia y amabilidad que la adornaban.
Si la duquesa, siguiendo la costumbre de aquel tiempo, sentábase al torno para hilar, la pequeña Genoveva, que apenas tenía, cinco
años, situábase en un taburetito junto a su madre, y aprendía a manejar el huso con sus tiernas manilas, acabando por sacar de
su rueca hilos muy delgados y perfectamente torcidos. Mientras tenía lugar esta labor, todos los que la presenciaban quedábanse
prendados de la niña, al escuchar las ingeniosas preguntas que dirigía a su madre y las oportunas, claras y precisas respuestas
que daba cuando aquélla preguntábale a su vez, dando a conocer, con una discreción tan superior a su edad, que con el tiempo llegaría a ser una criatura extraordinaria.
Cuando ya, al contar diez o doce años, veíasela en la iglesia, arrodillada, ante el altar, entre el duque y la duquesa, sobre un
reclinatorio de púrpura, al contemplar su bellísimo y agraciado rostro, en el que se retrataba la más pura inocencia, su rubia cabellera, flotando en largos y ondulantes rizos sobre la espalda, sus hermosos ojos azules, de mirada humilde y cariñosa a la par, se habría confundido fácilmente con un ángel bajado del cielo. Esta.semejanza resaltaba, sobre todo, cuando aparecía en la choza de un pobre, como un verdadero ángel de caridad y consuelo. Repartía entre los niños indigentes vestidos hechos por ella misma, y a menudo veíasela distribuir a las madres el dinero que su padre le daba para que lo empleara en adornarse. Apenas amanecía, unas veces, y otras cuando el crepúsculo bajaba a
la tierra, se la podía ver, con una cesta de provisiones en el brazo, encaminarse presurosa a la morada de los enfermos, llevándoles
alimentos con que restaurar sus perdidas fuerzas, y frutas exquisitas, que aun eran muy raras en Alemania, las cuales las
había recibido como regalo, y de las que se privaba para obsequiar a su vez a los indigentes.
De este modo iba creciendo Genoveva, quien, al llegar a los diez y ocho años, era la imagen acallada de la inocencia y de la hermosura, hasta el punto de que las madres del dominio
la presentaban a sus hijas como modelo de generosidad,
recato, sencillez y, en resumen, de las más preciosas virtudes que
deben adornar a una joven.
A esto se debió que se prendara de ella un valiente y apuesto caballero, llamado el conde Sigifredo, el cual era igualmente
querido y respetado de todos por la nobleza de su estirpe y las bellas cualidades de su carácter.
Habiendo un día salvado la .vida al duque en una batalla, éste le invitó, al terminarse la campaña, a que pasara une temporada en su castillo, durante cuyo tiempo llegó a cobrarle tal cariño, que gustoso se prestó a darle su hija en matrimonio.
El día en que Genoveva debía partir con su esposo, fue de verdadero dolor para todos los habitantes de la comarca en que se hallaba situado el castillo del duque, sin que hubiera uno solo que, al ausentarse la joven, dejara de derramar lágrimas, con las cuales confundíanse también las de Genoveva, así como las de su padre, el cual dijo a aquélla, al darle el abrazo de despedida :
—Ve,- hija mía; tu madre y yo llegamos ya a la ancianidad, e ignoramos si aun nos es dado aguardar la dicha de volverte a ver
algún día. Confía en Dios, sin embargo, y no dudes que El te acompañará adondequiera que se dirijan tus pasos ; sigue constantemente fiel a los preceptos de virtud que te han inculcado tus padres, y jamás abandones la senda del deber, pues,- de este modo, nosotros estaremos siempre tranquilos respecto a tu suerte y moriremos satisfechos.
Luego, su madre, abrazándola a su vez, díjole con la voz ahogada por los sollozos :
—Adiós, mi querida Genoveva. Dios te acompañe y te dé su bendición. Ignoro lo que el destino te tiene reservado, pero abrigo
los presentimientos más crueles, aunque no acierte a explicarme la causa de ellos.
No obstante, siempre has sido una hija obediente y cariñosa para tus padres ; nunca
nos diste el más leve motivo de pesadumbre, y así debes conservarte en lo sucesivo, apartándote siempre de cuanto pueda
avergonzarte ante tu propia conciencia. Te lo repito; sé siempre buena y virtuosa, aunque jamás debamos volver a vernos en este mundo.
Acto seguido, los padres de Genoveva volviéronse hacia el conde y
le hablaron en esta forma, cada cual a su turno:
—Puesto que es necesario, lleváosla, hijo mío; ella es nuestro más preciado tesoro y la mejor recompensa a que podíais aspirar. Amada la pobre niña y sed para ella el padre y la madre de que habrá de carecer en lo sucesivo.
Así lo prometió el conte Sigifredo, y arrodiliándose, así como Genoveva, ambos recibieron la bendición paternal. En aquel instante apareció el obispo que había bendec1do la unión de los dos jóvenes esposos, el cual llamábase Hidolfo y era un piadoso y
venerable anciano, de cabellera blanca como la nieve, si bien sus mejillas estaban aún frescas y sonrosadas. Cuando estuvo ante los
jóvenes, dióles también su bendición y dijoíes, aunque dirigiéndose particularmente a Genoveva :
—No lloréis, noble condesa. Dios os tiene reservada una inmensa dicha, aunque por caminos muy distintos de los que podéis imaginar al presente. Llegará un día en que, cuantos nos hallamos aquí, daremos por ello lágrimas de alegría. No olvidéis
nunca, hija mía, las palabras que acabo de pronunciar, y creed que pronto os sobrevendrá un acontecimiento extraordinario. Quiera Dios no abandonaros jamás !
Estas misteriosas palabras del piadoso anciano, llevaron al corazón de todos los circunstantes la firme creencia de que Genoveva estaba destinada providencialmente a pasar por grandes y maravillosas aventuras, y esto mitigó algún tanto el dolor que les causabasu partida. Inmediatamente, el conde
ayudó a su joven y desconsolada esposa, cuyas mejillas, inundadas por el llanto, parecíanse a los lirios cuajados de rocío, a montar
en el magnífico palafrén, espléndidamente enjaezado y dispuesto para ella, lanzándose a su turno sobre su brioso corcel, y en
breve desaparecieron ambos, escoltados por una brillante comitiva.

3 comentarii:

Anonim spunea...

Am eu cartea de vanzare, editie foarte veche, daca e cineva interesat. carti_dragi@yahoo.com

Anonim spunea...

porumbita?

Mai uita-te draga in dictionarr!

Viorica spunea...

Sorry, my mistake, roe=caprioara si nu porumbita.